Más de 7,3 millones de israelíes acuden a las urnas este martes en una jornada electoral decisiva que representa un plebiscito directo sobre la continuidad de Benjamín Netanyahu, cuyo liderazgo se somete al veredicto ciudadano tras tres años de guerras regionales en Gaza, Cisjordania, Líbano e Irán.
Los comicios, caracterizados por registrar niveles de participación récord no vistos en décadas, son los primeros que celebra el país desde los ataques del 7 de octubre de 2023. Netanyahu, de 77 años y con 19 en el poder, busca asegurar su séptimo mandato en una posición de fuerte desgaste debido a las críticas por las fallas de seguridad de aquella fecha, un juicio por presunta corrupción en curso y las advertencias de economistas sobre el riesgo de aislamiento financiero internacional para el país.
La oposición busca el relevo
La alternativa al bloque conservador, nacionalista y religioso que lidera el partido Likud de Netanyahu está articulada en torno a la coalición centrista Yashar, encabezada por el exjefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkot. La campaña de la oposición ha centrado su discurso en exigir responsabilidades políticas mediante una comisión estatal de investigación sobre los fallos de seguridad, defender la independencia judicial y eliminar la exención militar para los judíos ultraortodoxos.
En el marco de la polarización que domina la jornada, Netanyahu llamó a sus bases a votar en masa afirmando que “lo que está en juego es el futuro del Estado judío”, al tiempo que acusó a partidos árabes e izquierdistas de intentar “robar las elecciones”. Por su parte, la formación de Eisenkot replicó que el primer ministro busca sembrar dudas ante la posibilidad de un resultado adverso.
Un Parlamento fragmentado
La gobernabilidad de Israel depende de la obtención de una mayoría absoluta de 61 escaños en la Knéset (el Parlamento), compuesta por 120 diputados elegidos mediante un sistema proporcional puro con un umbral mínimo del 3.25%. Las últimas encuestas publicadas antes de la votación reflejaban un empate técnico, situando al bloque gubernamental de Netanyahu con 53 escaños, al bloque opositor con otros 53 y otorgando 14 escaños clave a los partidos árabes.
Debido a que ningún bando parte con una ventaja clara, los analistas proyectan que el rumbo definitivo del país dependerá de intensas y complejas negociaciones posteriores que podrían prolongarse durante semanas. La Comisión Electoral Central prevé publicar los resultados oficiales definitivos para el próximo 4 de noviembre.





