El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha anunciado este viernes por sorpresa un amplio paquete de reformas económicas, que incluirán una ampliación de las actividades permitidas a las empresas privadas y la entrada de “nuevos actores” en el sector turístico en la isla.
El anuncio llega en medio de la peor crisis en la historia del país y el aumento de las presiones, tanto económicas como diplomáticas, por parte de Estados Unidos. Desde principios de año, cuando Donald Trump impuso un bloqueo energético a Cuba, los apagones se han sucedido en la isla, alcanzando al 70% del país a mediados de mayo.
Díaz-Canel ha explicado que los cambios deben responder a “las exigencias de los tiempos actuales“. Se ha referido a “la agresión multidimensional como parte de una política totalmente agresiva del gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba, con un desprecio total, con un carácter injerencista”
Con todo, ha afirmado que “el país no está detenido. El país está enfrentando con inteligencia toda esta situación. No todo lo podemos decir tan claramente porque el enemigo está acechando todo lo que hacemos. Nuestra respuesta tiene que ser la de la unidad”, ha afirmado en declaraciones a medios cubanos difundidas por la televisión estatal.
Las prioridades y medidas anunciadas forman parte del Programa Económico y Social para el 2026 y se presentarán para su aprobación en la Asamblea Nacional del Poder Popular el próximo mes julio.
Medidas anunciadas
Entre las medidas anunciadas por Díaz-Canel, destaca la apertura de más sectores de la economía a los actores no estatales. “Las actividades prohibidas (a las empresas privadas) se limitarán para que su ámbito de negocio sea lo más amplio posible” para “desarrollar la mayor cantidad de actividades, todo con reglas claras y dentro de la legalidad”, ha explicado el mandatario.
También ha anunciado la entrada de “nuevos actores” en el sector turístico, que fue uno de los motores del país y ahora es uno de los sectores más afectados por la crisis, tras la suspensión de operaciones anunciada por varias hoteleras internacionales.
En ese sentido, Díaz-Canel ha puntualizado que se debe apostar por “nuevas modalidades, con nuevos actores, en el turismo para explotar toda esa infraestructura que tenemos”. “No podemos pensar, en estos momentos, sólo en las grandes cadenas cuando muchas de ellas, por la presión del gobierno de los Estados Unidos, se han retirado del país”, ha agregado.
El presidente cubano también ha indicado que se van a eliminar las importadoras, empresas estatales que intermedian obligatoriamente todo comercio exterior, para que este sector sea “más dinámico”, así como “quitar trabas” para “incentivar la inversión extranjera directa“.
Otro de los sectores que ha abordado ha sido el energético, uno de los más sensibles debido a la crisis de combustible del país. En ese sentido, Díaz-Canel ha manifestado la necesidad de incentivar las fuentes renovables de energías y ser “cada vez menos dependientes de la generación eléctrica con el uso de combustibles fósiles, teniendo en cuenta todo el impacto que tiene este criminal bloqueo energético en nuestro país, que en los últimos cinco meses nada más ha entrado un barco de petróleo a Cuba”.
Por otro lado, Díaz-Canel también ha hablado de una reestructuración del aparato del Estado y de Gobierno, refieriéndose a “una reducción importante, no solo de ministerios, sino que hay una reducción importante también de cargos”, lo que permitirá “un ahorro de gastos del Presupuesto, que van a quedar disponibles para apoyar programas sociales o para apoyar la reforma salarial”.
“Creo que vamos a lograr entonces que tengamos un Estado, un Gobierno, organizaciones que tengan menos burocracia, que sean más dinámicas, con más capacidad de adaptación a las propias exigencias que tienen los tiempos actuales”, ha destacado.
La presión de Washington y una larga lista de sanciones
Desde el inicio de 2026, la Administración estadounidense ha endurecido su política hacia Cuba. Al asedio petrolero, con la amenaza de aranceles a cualquier país que le vendiera combustible a la isla -que dejó de recibir crudo desde Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por parte de EE.UU. en enero- se suma una larga lista de sanciones impuestas contra entidades gubernamentales y cargos cubanos.
Este jueves, el Gobierno estadounidense sancionó a la petrolera estatal cubana Unión Cuba-Petróleo (CUPET), que, según el Ejecutivo de Trump, cuenta con activos que fueron “expropiados ilegalmente a propietarios estadounidenses”.
Fue la última entidad en sumarse a la lista de sancionados recientemente por Washington, en la que también se encuentra el propio Díaz-Canel, así como familiares del presidente, familiares del exmandatario Raúl Castro, al Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la minera La Victoria y la agencia de viajes Amistur.
Además, el Departamento de Justicia presentó el mes pasado una acusación contra Raúl Castro, por su presunta responsabilidad en el derribo, en 1996, de dos avionetas de una organización del exilio cubano que causó la muerte de cuatro personas, maniobra que Cuba calificó de “acto despreciable e infame de provocación política”.
Estados Unidos también anunció sanciones a todas aquellas empresas que tuvieran negocios con GAESA, el gran conglomerado empresarial estatal, controlado directamente por las Fuerzas Armadas y el entorno más cercano de Raúl Castro; y que acapara más de la mitad del PIB cubano con la posesión de hoteles, transportes, comercios y gasolineras en el país caribeño.
Esta amenaza provocó una retirada en cascada de varias multinacionales, que anunciaron la suspensión de total o parcial de sus operaciones en la isla, entre ellas Meliá, Iberostar, Visa y Mastercard.
En medio de todo esto, Washington y La Habana han mantenido negociaciones discretas en las que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, uno de los nietos de Raúl Castro, conocido como “El Cangrejo”, habría ejercido como uno de los interlocutores cubanos. Cuba insiste en que cualquier cambio en el país debe ser decidido por el pueblo cubano y ha denunciado que Estados Unidos prepara una agresión militar contra la isla.





