Exclusiva zona del sur de la Florida pierde título de código postal más caro de Estados Unidos

or primera vez en dos años, la ultraexclusiva zona de Fisher Island, ubicada en el sur de la Florida bajo el código postal 33109, ha perdido el título del código postal más caro de Estados Unidos. De acuerdo con el más reciente informe de la consultora inmobiliaria PropertyShark, el enclave de Miami fue destronado por la localidad de Atherton, California (94027), impulsada por un agresivo repunte de la riqueza proveniente de la industria de la inteligencia artificial.

El cambio de guardia en el mercado inmobiliario de lujo
El informe detalla que el precio medio de venta en Fisher Island se situó en 8,3 millones de dólares durante la primera mitad del año, quedando por detrás de los 9,9 millones de dólares registrados en Atherton. Esta fluctuación marca un cambio simbólico en los centros de riqueza extrema en el país:
  • El auge de Silicon Valley: El mercado de Atherton experimentó un aumento del 20% interanual debido a las fortunas generadas por fundadores de tecnología, OPIs masivas y empleados que canjean acciones de IA.
  • La era post-pandemia en Florida: Fisher Island había alcanzado el puesto número uno nacional tras la masiva migración de gestores de fondos de cobertura, ejecutivos de capital privado y multimillonarios que se trasladaron a la región para beneficiarse de ventajas fiscales.

Los 5 códigos postales más caros de EE. UU.
El mercado de ultra-lujo a nivel nacional mantiene una competencia cerrada entre las costas este y oeste, quedando el listado actual de la siguiente manera:
  1. Atherton, California (94027): $9.9 millones de dólares.
  2. Fisher Island, Florida (33109): $8.3 millones de dólares.
  3. Bridgehampton, Nueva York (11932): $7.2 millones de dólares.
  4. Newport Beach, California (92661): $6.2 millones de dólares.
  5. Sagaponack, Nueva York (11962): $6.1 millones de dólares.

Un mercado que se mantiene sólido a pesar del descenso
A pesar de ceder el primer puesto, los expertos inmobiliarios aclaran que este descenso no representa una debilidad en el mercado de Miami. La isla privada de 216 acres, accesible únicamente mediante transbordador, yate o helicóptero, continúa registrando transacciones multimillonarias regulares. La estricta escasez geográfica de la isla —donde no hay espacio para nuevos desarrollos masivos— garantiza que las residencias de lujo se sigan cotizando en decenas de millones de dólares, manteniendo al sur de la Florida como uno de los epicentros residenciales más ricos del planeta.
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