En una decisión que marca un freno rotundo a las grandes concesiones comerciales en terrenos públicos, los votantes de la ciudad de Miami rechazaron con un inapelable 65 % de los votos la polémica Referencia 3, la cual pretendía arrendar y remodelar las marinas Rickenbacker y Marine Stadium en Virginia Key. El resultado de las urnas sepulta un multimillonario proyecto que enfrentó una férrea resistencia vecinal y ecológica bajo la consigna de defender “el alma de Miami”.
Con el conteo oficial de la jornada electoral consolidado, la opción del “No” obtuvo 63,588 votos (65.2 %) frente a los 33,937 sufragios (34.8 %) acumulados por la propuesta del “Sí”. Este desenlace representa una dura derrota para la coalición de desarrolladores Virginia Key LLC —integrada por RCI Marine Group y Suntex Marinas—, cuya propuesta de inversión privada ascendía a los 80 millones de dólares.
Los términos del acuerdo rechazado
La consulta popular buscaba la autorización ciudadana para que el Ayuntamiento otorgara un arrendamiento a largo plazo sobre 27.62 acres (casi 12 hectáreas) de codiciados terrenos costeros de propiedad municipal. Las condiciones clave del proyecto bloqueado contemplaban:
- Plazo de explotación: Un periodo inicial de arrendamiento de 45 años, con dos opciones de renovación discrecional de 15 años cada una, totalizando un control privado de hasta 75 años.
- Infraestructura proyectada: La construcción de nuevos almacenes secos y húmedos para botes, muelles modernos, estacionamientos públicos y un corredor de espacios comerciales y restaurantes.
- Esquema financiero: El pago al municipio de una renta mínima garantizada de 2.2 millones de dólares anuales más el 6 % de los ingresos brutos de la operación.
Los motivos del voto de castigo
A pesar de que los promotores defendían que la obra modernizaría la infraestructura deteriorada sin usar fondos de los contribuyentes, la propuesta cargaba con un severo desgaste político. El pacto original nació de una licitación del año 2017 y la ciudad se vio forzada a incluirlo en la boleta electoral de este año debido a un mandato judicial tras una larga batalla en las cortes, impidiendo actualizar los términos a los valores inmobiliarios actuales.
Líderes ambientalistas alertaron sobre los riesgos de daño ecológico en la Bahía de Biscayne y el impacto negativo a las praderas de pastos marinos por la expansión de las embarcaciones. Asimismo, dueños de negocios locales arraigados en la zona —como el emblemático bar Gramps Getaway— y agrupaciones civiles agrupadas en la campaña Preserve & Protect Miami denunciaron que el macroproyecto restringiría el libre acceso del público al frente marítimo en favor de intereses de capital privado.
Camino de regreso al tablero de dibujo
“Esta noche, los votantes de Miami enviaron un mensaje claro: nuestro frente costero público debe beneficiar a la gente, no a fondos de inversión privados”, celebró Aabad Melwani, operador actual de la marina Rickenbacker y dirigente de la campaña contra la reforma. Con el rechazo definitivo del referendo, los comisionados del Ayuntamiento de Miami confirmaron que el destino de las marinas municipales deberá comenzar completamente desde cero, abriendo el proceso a talleres de consulta comunitaria para diseñar un plan de renovación sostenible y transparente.





