El balance de la catástrofe humanitaria en Nepal continúa agravándose de forma dramática. Transcurrida una semana desde la violenta riada provocada por el colapso de una masa glaciar, las autoridades locales confirmaron que la cifra de personas en paradero desconocido ha superado la barrera de los 5.000 desaparecidos, mientras que el registro provisional de víctimas mortales ya sobrepasa los 1.200 fallecidos.
El drástico incremento en el número de reportes de desapariciones coincide con el restablecimiento gradual de las telecomunicaciones y el acceso de los equipos de emergencia a las aldeas más remotas del norte y centro del país, que habían quedado completamente aisladas por el lodo, las rocas y el agua.
Claves del desastre humanitario:
- Comunidades arrasadas: La crecida del río Trishuli sepultó viviendas e infraestructuras completas. Las estimaciones oficiales indican que será necesaria la reconstrucción de más de 20.000 hogares.
- Turistas e hidroeléctricas: Entre los desaparecidos se cuenta a cientos de senderistas extranjeros que recorrían las rutas del Himalaya, así como a cerca de 900 trabajadores que se encontraban en los túneles y campamentos de diversos proyectos hidroeléctricos de la región.
- Colapso logístico y sanitario: Ante la saturación de las morgues y la dificultad para identificar los restos, las autoridades han comenzado a tomar muestras de ADN a los familiares mientras agilizan entierros de emergencia para evitar brotes e infecciones sanitarias.
Las tareas de rescate e identificación se mantienen contra reloj en una carrera donde las esperanzas de encontrar supervivientes bajo el fango disminuyen con cada hora que pasa, consolidando este suceso como uno de los peores desastres climáticos recientes en la cordillera del Himalaya.





