Cuando la gente no tiene tiempo de ir a los museos, el arte sale a la calle y lo hace en Miami para celebrar el Día de la Hispanidad con siete creadores contemporáneos que hablan español, aunque sus obras son universales.
Dos españoles (Daniel Canogar y Solimán López), dos mexicanos (Fabiola Larios y Alfredo Salazar-Caro), dos argentinos (Pilar Zeta y Andrés Reisinger) y una cubana (Glenda León) muestran sus piezas de videoarte en las pantallas publicitarias de Miami desde este lunes hasta el 15 de diciembre.
La gran exposición de arte digital Synchronía: Open Sky Museum transforma el espacio público de la ciudad costera en un lugar de encuentro abierto a todos en el que miles de personas contemplan las mismas imágenes evocadoras al mismo tiempo durante unos minutos cada día.
Arte cotidiano
La directora del proyecto, Sara Zaldívar, apunta que su misión es “crear una experiencia cultural capaz de involucrar a miles de personas, no únicamente a quienes visitan un museo o asisten a un evento. Queremos que el arte forme parte de la vida cotidiana de la ciudad”.
Synchronía: Open Sky Museum se enmarca dentro de las celebraciones de America250: A Hispanic Vision, una plataforma institucional que integra pensamiento, liderazgo, cine, reconocimiento social y creación artística para conmemorar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
“En un momento histórico como este, creemos que el arte puede convertirse en uno de los lenguajes más poderosos para generar conversación, encuentro e inspiración”, señala Zaldívar.
Mirar hacia el futuro
“Synchronía no busca explicar la historia de los hispanos, ni revisarla ni reescribirla, solo completarla. Pretende mostrar la contribución hispana y mirar hacia el futuro a través del arte contemporáneo, que tiene la capacidad de generar relaciones que trascienden idiomas, fronteras y generaciones. En concreto, el arte digital permite hablar simultáneamente a millones de personas utilizando un lenguaje universal. La tecnología nos permite acercar el arte a quienes, normalmente, no entrarían en un museo”, añade.
Académico de Bellas Artes de San Fernando, Daniel Canogar (Madrid, 1964) es uno de los artistas españoles más reconocidos en arte digital e imagen proyectada.
Con obra en el Museo Reina Sofía, participa con Ripple, un algoritmo que combina fotos y vídeos que recorren 250 años de relaciones entre España y Estados Unidos. Se trata de un tapiz digital, una animación generativa, que nunca se repite y representa el carácter continuo y cambiante del intercambio cultural entre ambos países.
Recuperar la Arcadia
Nacido en Buenos Aires, vive a caballo entre Madrid y Barcelona y el argentino Andrés Reisinger (Buenos Aires, 1990) no cree en las fronteras. Sus imágenes virtuales saltan de las redes sociales y se acaban convirtiendo en piezas de diseño, obras de arte o instalaciones.
En Synchronía, presenta Arcadia para reconectar con el cuerpo, la naturaleza y la comunidad a través de imagen, texto y sonido. Propone el arte digital como herramienta de conciencia, una pausa dentro del ruido visual urbano, invitando a repensar deseos, herencia y proyectos de futuro.
Pilar Zeta (Buenos Aires, 1986) explora la percepción, el simbolismo y la geometría a través de entornos escultóricos y arquitectónicos (ver arriba). Afincada en Ciudad de México, usa portales, umbrales y formas arquetípicas, que combinan referencias antiguas con una estética futurista para crear espacios de contemplación. Con una identidad visual muy reconocible, realiza portadas de discos, videoclips o instalaciones monumentales en Miami, Los Ángeles, México o Egipto.
La imagen de Synchronía es un altar geométrico simétrico reflejado en el agua, eje entre lo mental y lo físico, el reflejo y la materia, que se asoma a la pantalla urbana.
Cubana internacional
Glenda León (La Habana, 1976) es una de las artistas cubanas con mayor proyección internacional. Su trabajo convierte fenómenos difíciles de representar –el silencio, el paso del tiempo, la energía o la relación entre el ser humano y su entorno– en experiencias visuales y sonoras. Representó a Cuba en la Bienal de Venecia y su obra forma parte de las colecciones del Centro Pompidou de París o de museos en Los Ángeles, Houston o Miami.
Presenta Mundo político, un vídeo sobre la polarización. Las imágenes se desplazan primero hacia la izquierda y después hacia la derecha para llevar al absurdo los extremos ideológicos y mostrar cómo una misma dirección puede interpretarse de formas opuestas. León reflexiona también sobre la inteligencia artificial.
Lengua mestiza
Casa es un idioma de Fabiola Larios (Tampico, 1986) es un vídeo en bucle inspirado en los viajes por carretera y en la experiencia bilingüe de la frontera entre México y Estados Unidos. Señales, moteles, gasolineras y mapas alternan inglés, español y spanglish, mientras las líneas de la carretera adoptan patrones vinculados a los zarapes –una prenda tradicional mexicana–.
Larios analiza cómo la tecnología modifica nuestra identidad y nuestra manera de relacionarnos. Como medio de expresión usa la inteligencia artificial, el net art o las instalaciones.
Mirando al cielo
La biotecnología, el ADN, la realidad virtual o la IA sirven para que Solimán López (Burgos, 1981) trabaje en la intersección entre arte, ciencia y tecnología con los NFT y plantee cuestiones relativas a la identidad, la memoria o el patrimonio digital.
La pantalla principal o Mother Screen se convierte en Celeste Hispania, una interfaz donde se fusionan los cielos de distintas ciudades. Los datos cromáticos derivados de la luz, la humedad, la contaminación y las condiciones meteorológicas trazan una cartografía visual de la comunidad hispana cuando eleva los ojos.
Alfredo Salazar-Caro (Ciudad de México, 1989) habla de identidad, memoria o desplazamiento y estudia cómo la simulación virtual modifica la percepción de la realidad. Cofundador del Digital Museum of Digital Art, sus obras generan relatos poco habituales en el arte tecnológico.
En Synchronía, objetos representativos de las culturas mexicana, española y estadounidense conforman un retrato múltiple. La impetuosa necesidad del alma por ser libre es una escultura digital que muta en un bucle de entre tres y cinco minutos para mostrar las relaciones entre esas tres identidades culturales.
El proyecto se complementa con gran espacio expositivo, situado en el Bicentennial Park, junto al Pérez Art Museum y el Frost Museum of Science, donde siete instalaciones principales permiten contemplar las obras íntegras de los artistas.
Todo el sistema se articula simbólicamente desde la Freedom Tower, cuya pantalla principal actúa como el corazón visual del proyecto (Mother Screen).
Las instalaciones del Bicentennial Park se inaugurarán el 19 de noviembre con la presencia de los artistas. Allí, a lo largo de casi un mes, se desarrollarán actividades gastronómicas, musicales, audiovisuales. El Pérez Art Museum albergará un programa de charlas coincidiendo con la feria Art Basel Miami.





