En un contexto de profunda transformación en el sector de la gestión patrimonial, el panel “Retos y oportunidades en la gestión patrimonial” reunió en Miami a líderes internacionales del sector para analizar las fuerzas que están remodelando la industria, desde las presiones regulatorias hasta los cambios demográficos y tecnológicos.
Moderado por Luis Arocha , director de desarrollo de negocio de Capital Group, el panel destacó no solo por el nivel de experiencia de sus participantes —Roció Harb (IPG), Catherine Lapadula (UBS) y Maribel Maldonado (Merrill Lynch)—, sino también por el consenso en torno a un punto clave: el sector está atravesando un momento estructural, no cíclico.
Desde el principio, Arocha enmarcó la conversación dentro de una tendencia más amplia: el desplazamiento geográfico del poder financiero. «Hace veinticinco años, si querías influir en la riqueza global, ibas a Nueva York o a Wall Street. Hoy, muchas de las conversaciones clave sobre capital internacional y riqueza transfronteriza tienen lugar en Miami», afirmó.
Un negocio más complejo: regulación, márgenes y disrupción tecnológica.
Catherine Lapadula , directora general y ejecutiva de mercado internacional de UBS, describió un panorama complejo marcado por múltiples frentes simultáneos. «Los desafíos no solo están relacionados con el mercado. Son estructurales, regulatorios y generacionales», señaló.
Desde su perspectiva, la creciente presión regulatoria global —con marcos como MiFID II, FATCA o CRS— ha incrementado significativamente la complejidad operativa. «Lo internacional no es un pasatiempo. Es como el embarazo: o lo eres o no lo eres», advirtió, haciendo hincapié en que el cumplimiento normativo seguirá intensificándose.
Esto se ve agravado por la compresión de los márgenes impulsada por la transparencia. «Los gestores de patrimonio tienen que justificar sus honorarios. El precio es el único factor determinante cuando no hay valor», afirmó, destacando que la diferenciación provendrá del servicio, el asesoramiento y las soluciones personalizadas.
Lapadula también señaló el doble impacto de la tecnología: “Las empresas fintech y los robo-asesores son a la vez una oportunidad y una amenaza”, aunque aclaró que el segmento de personas con un patrimonio muy elevado seguirá demandando asesoramiento altamente personalizado.
La feminización de la riqueza y la transición generacional
Uno de los puntos más relevantes del panel fue el cambio demográfico en curso. «Por primera vez en la historia, estamos presenciando lo que llamaremos la feminización de la riqueza», afirmó Lapadula . «Billones de dólares cambiarán de manos en los próximos 10 a 15 años… y una gran parte irá a parar a manos de mujeres».
La implicación para el sector es directa: “Si no hablas con la esposa, la novia o la hija, te estás perdiendo algo”, advirtió, señalando que la comunicación y el enfoque deben adaptarse a la nueva dinámica de las decisiones patrimoniales.
Talento, cumplimiento normativo e inteligencia artificial
Rocío Harb , directora y gerente de sucursal de IPG, coincidió en que la regulación sigue siendo uno de los principales retos, especialmente en un entorno de acelerada innovación tecnológica. «El negocio evoluciona y la regulación aumenta, y eso siempre supone un desafío», explicó. En particular, destacó la integración de la inteligencia artificial bajo estrictos marcos de cumplimiento: «Incorporar la IA a nuestra rutina diaria, sin dejar de cumplir con las regulaciones, será un reto importante».
Esto se ve agravado por la competencia por el talento en un mercado como el de Miami. «Hay instituciones excelentes con personas muy talentosas. Para nosotros, la prioridad es brindar un servicio de primera clase y desarrollar a nuestros asesores», señaló.
La IA y el riesgo de perder el toque humano.
Desde una perspectiva más conductual, Maribel Maldonado , asesora de gestión patrimonial internacional en Merrill Lynch, se centró en la relación con el cliente en la era de la inteligencia artificial. «La IA es inteligencia a la carta», afirmó, anticipando clientes más informados y exigentes. Sin embargo, advirtió sobre un riesgo creciente: «La dependencia de la IA está provocando una falta de trato personal».
En este sentido, hizo hincapié en que el valor del asesor no se diluye, sino que se redefine: «Nada es más importante para los clientes que poder confiar en que usted les ayude a interpretar todos estos cambios».
Miami: de mercado emergente a centro estructural de capital
Uno de los puntos de consenso más claros fue el papel de Miami como nuevo centro neurálgico para la gestión de patrimonios internacionales. Maldonado repasó la evolución histórica de la ciudad: «Miami pasó de ser un pequeño enclave a un centro cosmopolita global», y pronosticó que «será una de las 20 ciudades más ricas del mundo en un futuro no muy lejano».
Lapadula fue más allá al describir un cambio estructural: “Miami no es solo una ciudad de moda. Es una reorganización del capital. El capital reside aquí, se gestiona aquí y se capitaliza aquí”.
Este fenómeno responde a un “efecto de inercia”, explicó: la llegada de riqueza impulsa la inversión inmobiliaria, lo que atrae más capital y, a su vez, a gestores de patrimonio. “Por primera vez, las empresas se acercan a donde están los clientes”, señaló.
Alternativas: de componente de nicho a componente estructural
En cuanto a la inversión, el panel destacó el crecimiento de los activos alternativos como un factor diferenciador clave. Harb explicó que IPG apostó desde el principio por esta tendencia: «Nuestros clientes necesitaban algo más allá de la cartera 60/40», lo que llevó al desarrollo de soluciones propias como IPG ALTS.
Maldonado reforzó la idea desde una perspectiva estructural: «En Estados Unidos hay 200 000 empresas y solo 5 000 cotizan en bolsa», lo que hace cada vez más lógica la integración de los mercados privados. También hizo hincapié en la democratización del acceso: «Los mínimos han bajado considerablemente… vamos a ver un claro avance en esa dirección».
Desde UBS, Lapadula propuso un enfoque equilibrado tipo “barra de pesas”, que combina activos reales, renta fija de alta calidad y mercados privados, con énfasis en la liquidez en un entorno más volátil.
Conciliación de la vida laboral y personal: un desafío en constante evolución.
El panel concluyó abordando un tema transversal: el equilibrio entre la vida personal y profesional, especialmente en una industria históricamente exigente. Harb fue directo: “¿Realmente logramos ese equilibrio? Quizás no”, reconociendo los sacrificios personales, sobre todo en las primeras etapas.
Lapadula resumió su enfoque en una frase: “Delego tareas, no tiempo”, priorizando los momentos clave tanto a nivel personal como profesional.
Por su parte, Maldonado propuso una fórmula pragmática basada en tres decisiones: «Afrontarlo, delegarlo o descartarlo», destacando además que la tecnología ha ampliado las posibilidades de equilibrio. El consenso final apunta a un cambio cultural más amplio, donde la dinámica familiar y laboral evoluciona hacia un modelo más colaborativo. «Es un trabajo en equipo», concluyó Lapadula .





